¡Comer sano no es una tarea sencilla! Pero te brindamos 5 trucos para comenzar a alimentarte de forma saludable y equilibrada sin esfuerzos mayores ¿Te animas a cambiar tu alimentación?

Comer sano no es simple, y más cuando vives en una sociedad dónde comer una dona es más económico que una manzana.

Si a esto le sumas la información contradictoria que recibes a diario (unos aseguran que en otras palabras sano, otros que no, eso que era comida nutritiva hoy es malísimo…) es lógico que no sepas que comer.

Pese a todo, sí es cierto que llevando a cabo pequeños cambios en tu dieta semanal tienes garantías de comer sano y equilibrado sin grandes esfuerzos.

Por esa razón, si deseas comenzar a cuidarte y comer sano cada día pero no sabes cómo, aquí tienes 5 tips que eliminarán tus dudas y te ayudarán a conseguirlo:

Empieza el día con un desayuno saludable

El problema no es el café con leche, sino el azúcar y sacarina que agregas. ¿Sabías que el azúcar puede acelerar el envejecimiento?

Educa a tu paladar al sabor del café y la leche y no a aquel horroroso dulzor innecesario que tomas cada mañana. Inicialmente lo sentirás raro, pero en unos días, cuando tu paladar se acostumbre amarás el sabor de tu nuevo desayuno.

Existe una cantidad más que variada de edulcorantes, que son el mejor sustituto del azúcar.

Toma una pieza de fruta en vez de zumo (te aportará más fibra y saciedad).

Escoge un pan integral (cuyo primer componente sea pan integral de…) o un pan tipo wasa en compañía con un poquito de queso, atún, salmón ahumado, crema de cacahuete 100%, guacamole o sencillamente tomate y aceite, en vez de los clásicos embutidos o procesados tan poco saludables.

Solo con estos pequeños cambios ya tienes diferentes recetas sanas y ligeras para comenzar bien el día.

Que las frutas y vegetales sean la base

Muchas pirámides nutricionales comentan que carbohidratos y granos completos son el primer escalón de tu alimentación sana cuando la realidad es diferente.

La base de tu alimentación tienen que ser frutas, vegetales y hortalizas, las cuales te aportan la misma fibra y energía que varios granos completos con el extra de tener muchas más vitaminas.

Sin embargo si no pruebas lo verde ni por asomo ¡Tampoco pasa nada! Puesto que no hablamos de pasar de 0 a 100 presente a mañana, sino de fijar pequeñas metas que irás alcanzando.

Cuando lo consigas puedes ir incrementando esta cantidad lentamente hasta llegar a las 3 partes de fruta y 2 raciones de verdura diaria.

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Apuesta por las grasas buenas

Escoge aceite de oliva para cocinar y aliñar junto con alimentos ricos en grasas saludables.

¿Qué alimentos son ricos en grasas saludables? Los frutos secos, el aguacate y el pescado.

Por contra, escapa de grasas vegetales refinadas (palma, girasol, maíz…) presentes en la mayor parte de alimentos procesados.

Debes consumir alimentos naturales sin cambiar y sin envases ni etiquetas ¡más alimentos frescos del mercado y menos procesados del centro comercial

Deja de ser carnívoro

Lo ideal es comer más pescado que carne, escogiendo pescados blancos de proximidad y azules de pequeño tamaño ya que tienen dentro menos metales pesados que los grandes.

¿Qué pasa una vez que quieras una parte carne?

Cuando comas carne, aspira que sea carne de pasto y aves de corral evitando siempre procesados cárnicos (hamburguesas, salchichas…)

Finalmente potencia las legumbres (lentejas, garbanzos, alubias, habas, soja…) como fuente de proteínas 2 veces por semana inicialmente. Con el tiempo lo ideal es llegar a 4 veces por semana, o sea, ¡legumbres, legumbres y más legumbres!

Para tomar: Agua

No hay bebida más sana que el agua ya que, por mucho que nos empeñemos los refrescos están cargados de azúcar y sus variantes light de edulcorantes (que en tu organismo se comportan igual que el azúcar).

Tampoco tienes excusa para la cervecita o la copa de vino diaria. El alcohol “con moderación” no deja de ser alcohol y está relacionado con la aparición de diversos tipos de cánceres.

A todos nos pesa, pero por mucho resveratrol y antioxidantes que lleve el vino, no compensa el alcohol que tiene.

Entonces ¿Qué bebo? Lo dicho, agua

¿Y cuando salgo? ¡Pues, agua con gas!

¿Y el vino y la cerveza? Solo ocasionalmente y nunca a diario.

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