Las calles de Palermo, primero, y las del resto de la ciudad, después, son testigo de uno de los últimos auges en materia de gastronomía. La aparición de una innumerable cantidad de cervecerías artesanales, con distintas marcas y formatos fue, en opinión de los primordiales consultores del mercado, el punto sobresaliente, también, del mundo de las franquicias en el último año.

“No puedo decir que haya una que haya resultado la enorme ganadora dentro de este segmento, por el hecho de que surgieron muchas. Si bien cada una tuvo pocas aperturas, si se aúna la categoría, llegamos a un número más que interesante”, explica Carlos Canudas, asociado del Estudio Canudas, experto en franquicias. Este rubro, indica, todavía tiene espacio para medrar si se tiene en cuenta que el consumo por cabeza es de cuarenta y uno litros anuales, lejísimos de los 69 por año que se beben en Brasil o bien de los 147 de Dinamarca, el líder.

“No podemos parar de nombrar el fenómeno de la cerveza artesanal. Aparecieron franquicias de servicios con veloz desarrollo y muy demandadas, conceptos de la mano del aumento del consumo. Los que traccionan son los fabricantes y otros tienen un término que fundamenta su oferta en la cerveza artesanal”, aporta Mario Comi, gerente General de Francorp.

Pese a que no haya habido un claro ganador dentro de esta categoría, el crecimiento que tuvo el ámbito empujó a marcas ya establecidas como Antares o bien Cervelar, que desde hace años empezaron a ver medrar el número de aperturas anuales. “A fin de 2018 se marchan cumplir veinte desde el instante en que empezamos con este proyecto. En dos mil cuatro empezamos a franquiciar nuestros locales. Al comienzo se abrían entre uno y tres por año, mas desde hace cierto tiempo ese número se incrementó a entre 8 y nueve”, apunta Pablo Rodríguez, cofundador de Antares, y añade que la proyección es continuar medrando a un ritmo similar en el próximo trienio.

Bum porteño

Según Rodríguez, el crecimiento de este campo empezó en Mar del Plata, Bariloche y Mar del Plata, y solo en los últimos dos años el bum se trasladó a la urbe de Buenos Aires, Córdoba y Rosario: “La venta de cerveza artesanal se da en múltiples formas. Se atomiza la oferta en un montón de pequeños proyectos. La influencia puede ser negativa si hay sobreoferta en plaza. Mas eso todavía no pasa. Puede pasar en Palermo, mas no en muchos lugares”.

Para abrir un Antares se requiere un local de por lo menos 200 m2, con una inversión total de entre $ 7000 y $ diez.000 por m2, es decir, por lo menos $ uno con cuatro millones, con un contrato de entre dos y tres años, y la restauración de la inversión a más o menos veinticuatro meses.

“El sistema sirve para que los emprendedores se apalanquen. Y así como creció Antares, asimismo lo hizo Cervelar. Habrá una decantación y, con el tiempo, las aperturas van hacer una campana de Gauss. Espero que no se vea el efecto cancha de paddle”, afirma Lucas Secades, VP Ejecutivo de la Asociación Argentina de Marcas y Franquicias (AAMF), en referencia al boom que vio la Argentina en los ’80. Conforme la AAMF, el año pasado el sistema de franquicias recobró la tasa de crecimiento que había perdido en los últimos años, de la mano de la caída del consumo. En el interior del país se afianzó un sinnúmero de marcas y hubo mucho movimiento en los rubros de gastronomía y servicios.

“Además de las cervecerías, en gastronomía también hubo muchas aperturas de cafeterías, con Café Martínez y Havanna a la cabeza. Son marcas que tuvieron que dejar de otorgar franquicias, pues no tenían capacidad de producción para abastecer a más puntos de venta de los existentes”, agrega Secades.

Comi asegura que en los primeros meses del año vigente se prosiguió la tendencia de 2017, con un ritmo de expansión que no tuvo la aceleración que se había pensado a priori. No obstante, resalta que medraron las consultas y las concreciones. “No hay un parate. La gente que está decidida a encarar un proyecto lo hace. A eso se le suma que el sistema está mejor visto que hace unos años, por el hecho de que el inversor pondera los beneficios que el franquiciante tuvo al edificar el programa”, añade Comi.

Según Estudio Canudas, en dos mil diecisiete medró un diez por ciento con respecto al año anterior la cantidad de marcas incorporadas al sistema. Para este año, se prevé un aumento del once por ciento en el número de nuevas franquicias.

Actualmente, el sistema de franquicias representa el 2,2 por ciento del PBI y produce cuatro veces más empleo que la industria automotriz, aporta Secades. “Más allí del empleo, somos líderes en América latina en operaciones. La Argentina es el país de la región que más conceptos exportó al exterior”, añade.

Canudas agrega que el país ya exportó 179 franquicias, con un total de mil setecientos cuarenta y cinco locales de marcas argentinas en el exterior.

“A lo largo de los últimos años, el sistema se hizo poco a poco más federal. En 2014 el 25 por ciento de las marcas en la Guía Argentina de Franquicias correspondía a empresas nacidas en el interior. En la última edición esa proporción medró al 30 por ciento, con Córdoba, Mendoza y Rosario como las primordiales generadoras fuera del área metropolitana de Buenos Aires”, afirma Canudas y señala a las heladerías Grido, Havanna y el bar temático Johnny B. Good, que cuenta con 15 franquicias. La apertura de un nuevo local demanda más de US dólares americanos 700.000.

El especialista agrega que el cuarenta por ciento de las franquicias corresponde a gastronomía. El que le sigue en relevancia, explica, es el de servicios, en buena medida merced a la baja inversión requerida para comenzar a operar.

Precisamente, fue una marca de servicios la que más aperturas tuvo a lo largo de dos mil diecisiete. Se trata de Rapipago, que sumó 600 nuevos locales a su red. “A diferencia de las franquicias tradicionales, la inversión para instalar un local corre por nuestra cuenta. Ofrecemos el mobiliario, los elementos de seguridad, la caja fuerte, las alarmas y los elementos de publicidad. El franquiciado corre con el alquiler del local y el salario de los empleados en el caso de que los tuviese, porque en muchos casos se trata de negocios familiares”, explica Alejandro Pingitore, gerente de Retail y Coaliciones Comerciales de Gire-Rapipago, si bien, mantiene, esa es solo una parte del crecimiento. “Hay una necesidad de abonar facturas, compras por y también-commerce. Aunque se ve un auge de lo electrónico, mucha gente prefiere lo presencial, sobre todo en el interior”.

La cadena Día tuvo un gran crecimiento en los últimos años, sobre todo en el formato de cercanía.
Para este año, asegura Pingitore, proyectan un número afín de aperturas al de 2017: “Tratamos de seleccionar bien dónde van a estar ubicadas esas nuevas posiciones. Hace varios años que apostamos al formato de franquicia, donde la actividad primordial sea el Rapipago y se puedan tener otros servicios, que deben ser aprobados por nosotros”.