Hay tendencias que tienen sabor a revancha. Y esta es una de ellas. Las pecas, esas manchas en la piel que eran objeto de mofa y de sufrimiento para el o bien la que las portaba, el día de hoy son reivindicadas por los grandes de la industria de la moda, que anegan las pasarelas y las tapas de gacetas con modelos preciosas llenas de pecas.

Por años, exactamente la misma industria que el día de hoy las reclama se encargó de esconderlas con maquillaje y borrarlas con Photoshop. Aun eran apaciguadas o bien eliminadas por medio de una compleja aparatología. Mas el día de hoy ya no se persigue un semblante perfecto, sino más bien natural. Y en este devenir de la moda imperfecta no hay solamente cool que tener la cara llena de pecas. Tal y como si juntas formaran una constelación que alumbra el semblante. El fotógrafo Brock Elbank -más conocido como Mr. Elbank, renombrado por poner de tendencia la barba como símbolo de masculinidad con sus fotografías de hombres barbudos- lo hizo otra vez y logró imponer la belleza de las pecas.

Que son naturales. Que son un signo de juventud. Que tienen cierto espíritu rebelde. Que son (y quedan) lindas. Muchas son las cualidades positivas que semejan atribuirles los especialistas en imagen a estas máculas que son una contestación natural de determinadas pieles a la exposición solar prolongada y sin protección.

Es tal el apogeo de las pecas que ciertos maquilladores profesionales decoran los semblantes con pecas y enseñan a conseguir un efecto pecoso en el semblante. YouTube está repleto de tutoriales sobre de qué manera lucir unas pecas falsas, mas que parezcan naturales. Y asimismo hay en el mercado un lapicero singular para pintarlas que promete conseguir un efecto considerablemente más natural que con los lapiceros de maquillaje usuales.

Mas hay métodos todavía más complejos para lucir el semblante lleno de pecas. Es el que plantea la clinica Lemel, que comercializa stencils a los que se aplica un colorante y el sistema da como resultado unas pecas realmente realistas por setenta y dos horas. En la página frekyourself.com explican que «siempre y en todo momento hubo 2 inconvenientes con las pecas artificiales. El primero que es verdaderamente bastante difícil conseguir una apariencia real pues las pecas naturales tienen diferente tamaño y las que se hacen con el lapicero tienen exactamente el mismo grosor. Y el segundo es la duración: se borran de forma fácil». El kit en cuestión viene con setenta y dos stencils adhesivos y un aplicador con rollerball con una fórmula similar al autobronceante que se extiende sobre el adhesivo con agujeros. La magia se hace realidad al retirar el stencil. Sí, las pecas asoman en su esplendor. «Es una forma de lucir diferente fácilmente y natural», afirman las usuarias del kit.

Muchas son las celebrities que se muestran orgullosas de llevar pecas y las destacan para deslumbrar en las alfombras rojas. La modelo brasileira Gisele Bündchen, las actrices Julianne Moore, Lindsay Lohan, Emma Stone y Evangeline Lilly son ciertas pecosas más conocidas.

En la Argentina, no obstante, las pecas prosiguen siendo resistidas. De esta forma los confirman múltiples médicos v especialistas en medicina estética que mantienen que las aquí las pecas no son tendencia. La doctora Velia Lemel, directiva de un exclusivo centro de belleza en Distrito Parque, mantiene que la aspiración estética de sus pacientes es lucir un semblante lumínico, joven y sin máculas. «No hay nada malo en la pecas, son benignas, no hace falta sacarlas y por norma general desaparecen con la temprana juventud -asegura-. Lo esencial es tener una a piel sana y eso se consigue no exponíendose al sol de diez a dieciseis y emplear buenas pantallas solares.»

Cabellera blanca

En paralelo a la reivindicación de las pecas, las canas asimismo tienen su justa revancha. Si bien acá el mensaje es más bien inverso: las canas son signos indudables de madurez e incluso de inteligencia. El día de hoy las cabezas plateadas son un bum entre las mujeres de más de cincuenta, mas asimismo las jóvenes se suben a la tendencia y lucen un pelo absolutamente blanco y procuran conseguir un efecto «cano» descolorando el pelo.

Daenerys Targaryen, de Game of Thrones, Lady Gaga, Nicole Richie y otras tantas más se pasean alegremente luciendo orgullosas su pelo blanco. La cuestión aquí es hallar el tono perfecto, por el hecho de que la gama de colores puede ir desde el platinado hasta el grisáceo o bien violáceo. Y asimismo, básicamente, saber llevarlo: no cualquiera es capaz de portar una cabellera plateada con actitud. Lo que no está en discusión es que el pelo blanco transmite madurez, calma, sabiduría y delicadez. Lejos de ser un signo de vetustez, el pelo blanco asimismo puede ser homónimo de rebeldía y juventud. Depende el cristal (fashion) con que se lo mire.